MENOS CHARLAS Y MÁS IGUALDAD REAL

En Falck, por ejemplo, deniegan lactancias compactadas si no es en los meses que ellos quieren, rechazan conciliaciones familiares, crean desigualdades entre hombres y mujeres, o incluso exponen a un riesgo alto a las compañeras embarazadas al no hacer que les den la baja desde el minuto uno. Evidentemente, la misma empresa que se declara super feminista, pero que antepone los intereses económicos a la salud de las compañeras.